Los campos de El Boalo, en la falda de la sierra de Guadarrama. Una campiña bellísima, inspiración de mis primeros óleos. © Manuel Sosa 1999
LÁMINAS EN LIENZO:
Impresiones artísticas Giclée sobre lienzo
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Verdadero arte en las manos y el corazón Preciosa la lámina. Mejora al natural. La encargué para un regalo para un amante de las aves. Por error me enviaron otra y el señor Sosa tuvo el detallazo de regalarme la equivocada y me envió la que pedí, con lo cual pude dar un regalazo. Preciosas las dos. Gracias por su generosidad. La persona que las recibió es seguidor de sus cuadros y le hizo enormemente feliz. Mil gracias.
Tórtola europea Yo tengo esta pintura, y otras más, una maravilla, tengo la casa con varios cuadros de Manuel, zorzal, becacina, codorniz, si sería más grande la casa tendría mas, gracias Manuel por hacer más accesible dichos cuadros
Pude personalizar las láminas Mil gracias por tu ayuda, muy profesional y cercano. Qué te vaya muy bien!
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Estreno del primer album de Manuel & Vicente Sosa
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2 valoraciones en Muro y encinas
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| Dimensiones | 81 × 35 mm |
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| Dimensiones | 81 × 35 mm |
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Manuel Sosa –
Esos últimos minutos de la tarde en los que el sol se pone de lado y lo tiñe todo de oro son pura magia para un pintor. En este lienzo panorámico quise atrapar la fuerza de nuestra dehesa más ruda: el volumen de ese viejo muro de piedra seca, el rastrojo quemado por el verano y un par de encinas aguantando el calor. Le metí mucha materia a las rocas del primer plano para que casi se pueda sentir su tacto rústico antes de perder la vista en la sierra azul del fondo. Al final, dejé que los últimos rayos encendieran el cuadro para llevaros directos a ese rincón del monte.
Pilar Maestre –
Este lienzo respira ese calorcito del final del verano o principios del otoño, cuando el pasto está seco y dorado y los últimos rayos de sol golpean de lado, sacando todas las texturas de la tierra y de las piedras.
Cómo logras guiar nuestra mirada. Ese imponente muro de piedra seca en primer plano, tosco y con tanto volumen gracias a los brutales contrastes de luces y sombras, corta la composición de forma magistral. Detrás, iluminadas por ese sol bajo tan limpio, destacan unas encinas preciosas sobre un mar de rastrojo dorado, abriéndose al fondo hacia una campiña infinita y unas montañas azuladas que marcan perfectamente la distancia y la atmósfera del lugar. Técnicamente, los empastes en las rocas y la calidez del pastizal frente al frío de la sierra del fondo demuestran que pintas el paisaje de memoria y con el corazón. Tienes una galería que quita el hipo 🙂